Doble condena al conductor y a la aseguradora tras el siniestro total del coche

Concertar un seguro a todo riesgo de nuestro vehículo no siempre responde a las expectativas de quienes lo  contratamos.

Hay que tener en cuenta que, en determinados casos la entidad aseguradora del riesgo no va a cubrir la totalidad de daños producidos en el vehículo tras sufrir un accidente.

Así sucedió tras contratarse con Catalana Occidente un seguro Multirriesgo del Automóvil “Millenium”, este cubría los riesgos de responsabilidad civil obligatoria y voluntaria, los daños en el vehículo asegurado y los de defensa jurídica.

Un año después el hijo de quien suscribe el contrato de seguro, que conducía el coche asegurado, sufre un grave accidente siendo este declarado siniestro total, de cuyas piezas resultantes solo obtienen 500 euros.

El hijo será condenado por sentencia del Juzgado de lo Penal dos años después por dos delitos de homicidio por imprudencia grave.

La mujer interpone demanda frente a la aseguradora una indemnización por la pérdida total del vehículo por un importe superior a 21.000 € más los gastos de defensa en el juicio penal, una cantidad total superior a 23.000 €.

En una primera instancia se desestima la demanda, postulándose el juzgado a favor de la aseguradora.

En una segunda instancia la Audiencia Provincial concede a la parte demandante la reclamación referente a los gastos de defensa jurídica, más los intereses desde la presentación de la demanda.

Por el contrario, no estima la reclamación de los daños del vehículo por existir como causa de exclusión de la cobertura el hecho de haber conducido el conductor bajo influencia de bebidas alcohólicas en el momento de producirse el accidente.

Hace el tribunal una distinción entre las cláusulas que excluyen la cobertura del seguro obligatorio y del seguro voluntario de responsabilidad civil que no deben reputarse como limitativas de los derechos de los asegurados, por tanto, y las cláusulas delimitadoras del propio riesgo objeto de cobertura, estas últimas son en las que encuadra el tribunal a la conducción bajo influencia de bebidas alcohólicas en el momento del accidente.

La parte demandante presenta recurso de casación ante el Tribunal Supremo, considera que la cláusula incluida por la es limitativa de derechos del asegurado y por ello se halla sujeta a los requisitos y exigencias derivados del artículo 3 de la Ley de Contrato de Seguro, que requiere para su plena validez cumplir con una doble exigencia citados en el propio artículo.

La primera es destacarse la cláusula de modo especial y aparecer específicamente aceptada por escrito.

Esta última no se cumple ya que las condiciones particulares y generales de la póliza “no fueron firmadas por el tomador por lo que no pudieron ser aceptadas”.

La aseguradora ha cumplido dichos requisitos por no aparecer la cláusula limitativa especialmente destacada en el contrato, sino por no haber podido aportar un ejemplar del mismo firmado por el tomador.

Al no haber firma, por tanto, no hubo aceptación, además de que “no resulta lógico pretender que una cláusula de delimitación del riesgo o de cobertura comporte menos requisitos de conocimiento y aceptación por el tomador del seguro que una cláusula limitativa de derechos”.

El TS estima finalmente el recurso y con ello la demanda de reclamación de daños, y condena a la entidad aseguradora a pagar la cantidad de 20.956,30 euros por daños materiales, más el interés establecido en el artículo 20 LCS desde la fecha del accidente, y 2.251,28 euros, por defensa jurídica, más el interés previsto en el artículo 20 LCS desde la fecha de reclamación del pago a la aseguradora.

Cita el TS a sentencias como la nº 402/2015, de 14 de julio , de 15 de diciembre de 2011 (rec. 1196/2009 ) y de 12 de febrero de 2009 (rec. 1137/2004 ).

La primera de dichas sentencias, dictada por la sala en pleno, contiene doctrina que ha sido reiterada por otras posteriores, como la nº 234/2018, de 23 de abril que señala:

A partir de la STS de 7 de julio de 2006, RC 4218/1999 , se viene considerando que la cláusula que excluye en la póliza litigiosa los accidentes producidos en situación de embriaguez manifiesta “debe considerarse como limitativa por cuanto la situación de embriaguez, aunque sea manifiesta, no constituye ni demuestra por sí misma la concurrencia de intencionalidad del asegurado en la producción del accidente” ( SSTS de 13 de noviembre de 2008, RC 950/2004 , 22 de diciembre de 2008, RC 1555/2003 y, 16 de febrero de 2011, RC 1299/2006 ).

La cláusula de exclusión de cobertura por embriaguez, que aparece en la póliza examinada, se justifica porque el accidente de circulación lo sufrió el propio asegurado que es el que conducía “en un estado de alcoholemia superior al establecido para la circulación de vehículos a motor” En tal supuesto, el asegurador queda liberado de su obligación de indemnizar, si cumple con la doble exigencia del art. 3 LCS, propia de las cláusulas limitativas, que examinamos a continuación.

La exigencia de que las cláusulas limitativas de derechos figuren “destacadas de modo especial” , tiene la finalidad de que el asegurado tenga un conocimiento exacto del riesgo cubierto. La jurisprudencia de esta Sala exige que deben aparecer en las condiciones particulares y no en las condiciones generales, por más que, en estas últimas declare conocer aquéllas, como advierte la STS de 1 de octubre de 2010, RC 2273/2006 , entre otras”.

Es la sentencia del Tribunal Supremo, Sala 1ª, 15-07-2019, nº 448/2017, rec.418/2019.

foto:unplash

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s