Hijos que piden la nulidad del matrimonio de su padre con alzheimer

Tres hermanas interponen una demanda de nulidad matrimonial frente a la esposa de su padre fallecido.

El motivo de solicitar su nulidad reside en que el padre tiene la enfermedad de alzheimer, siendo declarado incapaz mediante sentencia tan solo cinco meses después de casarse.

La incapacitación le privaba de realizar cualquier acto de gobierno sobre su persona y bienes, designándose como tutora a una de sus hijas.

Consideran las hermanas que en el momento de  dar el consentimiento de matrimonio, su padre no tenía capacidad o juicio suficiente para decidir.

En una primera sentencia el Juzgado declara nulo el matrimonio por carecer el esposo de la necesaria capacidad para decidir cuando consentió su matrimonio debido a su enfermedad mental.

En este punto, siéndole contraria la sentencia, la esposa recurre en vía de apelación ante la Audiencia Provincia (A.P), que también le es contrario a sus intereses.

Vuelve entonces la esposa a recurrir en vía de casación ante el Tribunal Supremo.  Es aquí donde reconocen la capacidad de su esposo en el momento de prestar su consentimiento para casarse.

Aprecia el TS, en relación con la sentencia recurrida, que “restringe el derecho a contraer matrimonio, derecho reconocido a personas con discapacidad por tratados internacionales sobre derechos humanos y la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad”.

 Por último en cuanto a la capacidad señala que “ni el hecho de estar incapacitado ni el de padecer discapacidad intelectual son hechos que excluyan por sí mismos la aptitud de celebrar matrimonio”.

Es de señalar que fue considerado, en contra de las hermanas, el hecho de que esperaran cinco años, fecha en que fallece el padre, para solicitar la nulidad del matrimonio.

En contraposición, como dijimos, cinco meses después de casarse el padre, la sentencia de incapacitación recogía apreciaciones en la actuación de la esposa muy contrarias a la buena fe, como son el “claro carácter fraudulento del matrimonio celebrado en China”, y el “aprovechamiento desleal del deterioro cognitivo que padecía el esposo”.

No todos los magistrados del propio Tribunal Supremo están conformes con la decisión sino que uno de ellos opina que debió desestimarse el recurso de casación presentado por la esposa  frente a  la sentencia de la Audiencia Provincial.

El motivo del desacuerdo está en que este considera probado que el esposo, en el momento de contraer matrimonio, no tenía ni la capacidad para comprender ni para querer. Todo ello de conformidad con los artículos 45,56 y 73 del Código Civil

Esta ausencia de capacidad la deduce del carácter degenerativo de la enfermedad del Alzheimer que padece el esposo, y del hecho de que en la fecha de contraer matrimonio se encontraba este ya en trámite de un proceso por incapacidad.

Afirma el Magistrado que la protección del incapaz debe ir,  por tanto, dirigida también a garantizar su desarrollo económico, personal y social sin interferencias injustificadas de terceros.

Es la sentencia del Tribunal Supremo de 15 de marzo de 2018, nº 145/2018, rec. 3487/2016.

 

 

foto:unplash

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