Firmando un acuerdo prematrimonial ¿estoy limitando mis derechos futuros?

Una pareja acude al notario cuatro días antes de casarse para elevar a público un acuerdo que deberá regir entre ellos, más allá del matrimonio si ambos llegaran a separarse.

Los términos del acuerdo son que, en el supuesto hipotético , de que su relación se deteriorara, y eso les llevara a solicitar la separación matrimonial, y con objeto de evitar entre ellos mutuas reclamaciones y contenciosos judiciales, acuerdan que se abonará a la Sra. por todos los conceptos, y como renta mensual vitalicia la cantidad de mil doscientos euros.

La pareja comienza a tener desavenencias pasados cuatro años desde que contraen matrimonio, lo cual les lleva a interrumpir de forma temporal la convivencia matrimonial durante ocho meses.

En todo este período de tiempo él  realizará periódicas transferencias mensuales por valor de 1.425 euros.

Si bien se produce entonces una reconciliación entre ellos, consecuencia de la cual deciden reanudar la convivencia, finalmente la pareja rompe unos meses después.

Presentará entonces la mujer una demanda de separación contenciosa, reclamando en ella la aplicación y por tanto cobro de la cantidad estipulada mediante acuerdo notarial con carácter vitalicio.

Inicialmente, el Juzgado de Primera Instancia estimó la demanda presentada declarando nulos de pleno derecho los acuerdos prematrimoniales, en base a la limitación que estos hacían del derecho a la separación matrimonial. Darles validez colocaría a uno de ellos en desigualdad con respecto al otro, lo cual infringiría el artículo 1.328 del Código Civil que declara como nulas las estipulaciones que limiten la igualdad de derechos de cada cónyuge.

Por otra parte descarta que la cuantía estipulada ante el notario constituía una pensión compensatoria dados los ingresos holgados de ambos cónyuges, no produciendo la separación desequilibrio alguno en su situación económica, ya que se trata de un abogado y de una médica de profesión.

A pesar de la contundencia del Juzgado considera la demandante que vulnera sus derechos la citada Sentencia, por lo que interpone recurso de apelación. La sentencia de la Audiencia Provincial se pronuncia claramente a favor de los acuerdos prematrimoniales suscritos ante notario, todo ello porque no deben de proscribir aquellos pactos que muestren el ejercicio de la libre disposición en materia patrimonial.

La AP destaca precisamente la madurez de los dos así como su formación universitaria y el dilatado ejercicio en el campo de la medicina y del derecho, habiendo usado ambos de su libertad ” en una sociedad moderna y abierta como la actual”.

De nuevo, como es de esperar, reacciona la parte perjudicada por dicha resolución, en vía de casación, ante el Tribunal Supremo.

Es el Tribunal Supremo el que finalmente resuelve la cuestión acerca de la validez de los acuerdos prematrimoniales, con una buena argumentación de fácil comprensión donde analiza punto por punto los motivos por los cuales desestima las alegaciones del recurrente.

Entre otros fundamentos, desestima el recurso de casación por entender que el esposo no renuncia a sus derechos suscribiendo este acuerdo pues “lo acordado por las partes no tiene su fundamento en la necesidad de alguno de ellos, ni en el desequilibrio posterior a la crisis del matrimonio, pues ambas partes gozaban de una saneada economía por lo que lo pactado es, como el acuerdo expresa, una renta mensual vitalicia que como pacto atípico tiene perfecto encuadre en el art. 1.323 del C. Civil.”

Np considera que los pactos contraríen la ley, moral u orden público en cuanto que se limitan a pactar un acuerdo económico en caso de separación conyugal ó incluso va más allá negando el hecho de que con ellos se cuestione la igualdad de los cónyuges, al no constar que fueran estos gravemente perjudiciales para el recurrente, lo que “impide limitar los efectos de los pactos que libremente acordaron”.

Es la sentencia del Tribunal Supremo, sala Civil, de 24 de junio de 2015, nº 2828/2015.

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